jueves, octubre 19, 2006
Al cumplir 25, puedo decir (a mis expensas, y sin esperar las habituales contradicciones de los demás) que estoy cansado.
Cansado de esta alienación creciente, cansado de no pertenecer a ninguna parte, de que nadie entienda de vivir en un mundo como fantasma de no tener control, de tantas cosas…
Veinticinco años...un cuarto de siglo, muchas vidas.
Me siento el hombre más desconocido del mundo.
Estoy cansado… de cansarme. Un día como hoy quisiera convertirme en polvo y que mi pasado, mi futuro, mi recuerdo y mi legado fueran arrasados por el ábrego.
18/10/2006
miércoles, octubre 11, 2006

UV Sadness
Está aquí nuevamente.
No se de donde viene, o si se irá; es ultravioleta, atraviesa mi piel, cala hasta mis huesos, llega a mi quintaesencia y me recuerda que talvez no regresa, ¿Cómo podría? ¿Acaso alguna vez se ha ido? siempre ha estado allí, quizás nacimos el mismo domingo lluvioso, quizás nos amamantaron juntos, creció conmigo pero talvez creció más que yo.
Habla conmigo, me susurra cosas al oído, cosas sobre mi, me pregunta si algo ha cambiado mientras no hablamos, no se que contestar, muchas cosas han cambiado, pero de alguna forma todo sigue siendo igual.
He estado solo muchas veces, o he creído estarlo, pero de alguna forma, ella siempre se las arregla para estar conmigo, para no dejarme.
Es esta melancolía, está personificación de la ausencia, este sentimiento de desamparo, este saber que estoy solo, que siempre lo he estado, que siempre lo estaré. Que soy el bufón en una tragicomedia que se transmite en tiempo real, por el canal divino.
Es esta tristeza, se hace etérea, se irradia en frecuencia ultravioleta,
martes, octubre 10, 2006
Quizás por ese sentido de idiotez “naive” que me caracteriza, quizás por mi incapacidad para salirme de trenes en movimiento, o quizás porque no tengo una pizca de sentido común, terminé embarcado en esta misión suicida.
Auque ya habíamos quedado en que iríamos al río, tuve un impulso repentino por preguntar, queriendo saber el lugar exacto de la Media Isla, que nos recibiría.
¿A dónde es que vamos?-Pregunté
Y de súbito se puso de manifiesto en todo su esplendor esa volubilidad característica de She, y de su entorno:
¡A Boca Chica!
¡Boca Chica! Ya no íbamos a un río de aguas cristalinas en Bonao sino que… ¡Mierda mierda, Boca Chica! ¡De todas las playas, que hay en este pedacito de tierra, Boca Chica!
¡Caramba! Y ya tengo un pie en el carro, ¿Qué me invento? ¿Un cólico? No, (muy evidente), ¿dejé algo en la casa? (No, Muy trillado) ¿Me llamaron porque mi abuelo después de todo no ha estado muerto todos estos años sino que ha estado perdido pero al darse cuenta de que lo enterramos le dio un infarto y se murió de nuevo? (No, ese es para emergencia)
Mierda, Boca Chica.
Diablos, yo que me había hecho a la idea de que íbamos a un río, donde los excrementos de los seres vivos que están rivera arriba pasan en la corriente y con suerte puedes evadirlos (si no es que estás tragando agua), ahora me dirigía a una playa donde los excrementos de todo ser (vivo o muerto) flotaría a la deriva al rededor, orbitando -en el mejor de los casos- en torno a un cuerpo mayor, what the hell!? Con todo lo que he subido de peso YO soy un cuerpo mayor (¡Malditas leyes físicas!).
Pero el amor mueve montañas, y hombres gordos, y me deje llevar, por el deseo de evitar una pelea. Además ya me había puesto los baggies debajo del pantalón y como dijo Tsun-Tzu: “no es bueno desevainal la espada para hacel bulto, y menos flente a las lindas nenas”.
Así que Rumbo a M…er, Boca Chica.
Al volante iba el Sr. M. (que es el novio de la hermana de She. ¿Me siguen la pista?) y que siempre hace piques callados, dizque para disimular pero que todo el mundo nota. Al lado de él iba mi cuñadita (que es más grande que She) y en la parte de atrás íbamos She, Yo y Fanfafito, su hermano.
Fanfafito:
Edad real=19
Edad física=19
Edad emocional= 10
Edad intelectual= 6 1/2
Por el retrovisor podía ver como el Sr. M. Crispaba los nudillos luego de 4 paradas: una para comprar platos, otra para comprar ron, otra para que Fanfafito metiera el ron en la cajuela y otra para comprar el hielo. (Si, el hielo compramos después).
Fanfafito le tiró encima el trago tres veces, She, saco mi toalla para secar el reguero. Fue la última vez que vi la toalla
Lo que acabó con los nervios del Sr. M fue la notificación (a 20 minutos de la partida) de que nadie había incluido cubiertos en los utensilios.
No habló el resto del camino.
Hasta que nos perdimos. Entonces, bajo las recriminaciones de King (mi cuñadita) Sr. M. gruñó un par de veces, y preguntamos a un viejo que nos miró con cara de risa y nos señaló que estábamos a pocos metros de la entrada de la playa. (Maldición, y yo que esperaba que anduviéramos ya por San Pedro de Macorís).
Así que llegamos a la playa, nos recibieron uno, dos, tres, como cuarenta buscones, que hablaban con un acento irreconocible, como si pronunciaran las palabras tan rápido que quedaban superpuestas, una vendedora de Yaniqueques, que enseguida nos ajunto uno a cada uno, ¡Caray! -Dije-¡Yaniqueques del tamaño de un Long Play! Y yo que no he comido, así que le entré al Yani de una manera voraz hasta que me di cuenta de que le andaban unos pajaritos que parecían moscas pero eran transparentes.
Los buscones consiguieron una mesa y parquearon el carro, pululaban por los alrededores como esos simios de las películas que desordenada pero coreográficamente se agitan en torno a algo esperando una decisión, un movimiento, para tomar acción.
En la mesa el Sr. M. nos notificó que no se metería al agua porque no le gustaba la playa, ósea, que el tiguere del carro no quería ir a Boca Chica, pero no dijo nada.
Bueno, ya que estábamos allá había que bañarse, así que ¡A la carga!
Miro la playa, y solo hay como 2 personas por cada metro cuadrado (que es mucho decir tomando en cuenta que en semana santa se pone que si la gente no puede abrir los brazos)
Pongo un pie en la playa, el agua estaba fría, el sol no calentaba, pero la playa tenia las aguas limpias (al menos así se veía). El ayuntamiento había hecho un gran esfuerzo por quitarle a la playa la fama de paraíso de la contaminación y el desenfreno. Había un montón de gente con muchachitos, Fanfafito se tiró en búsqueda, y por allá se cortó con un cristal y botó unos lentes.
Entre al agua, que se sentía extrañamente oleaginosa, y entonces comencé a observar, dondequiera que miraba era el acabóse: parejas por aquí, parejas por allá, a la derecha una morena contorsionista que se retorcía entono a un viejito cincuentón con una panza que le hacia parecer un wolkswagen bettle en posición vertical, a la izquierda unos saltipanquis asediaban a unas rubias, en un poste que había en la playa unos muchachos competían infructuosamente por encaramarse en el.
Vendedores aquí y allá niños correteando dondequiera, un chamaco que le muerde le lame le hala la oreja a la chica que se abraza a él, y yo pienso que por lo menos hubieran nadado un poco hasta llegar a la Matita. (Un islote que hay a 200 metros de la orilla).
She se queja de que no me le acerco, pero yo estoy ocupado en asuntos mas…inmediatos, al percatarme de que el agua me pica, si me pica como si en el agua hubiera partículas de alguna sustancia irritante que se adhieren a mi piel cada cierto tiempo.
-¿Que te pasa?-Pregunta.
-¡El agua me pica!- respondo
-Es por la sal- determina She, y yo pienso, que por más ermitaño que yo sea no lo soy tanto como para no haber ido a la playa y las otras veces no me picó la sal (ni que estuviera pelado)
Resistí, por un tiempo más, cuando de pronto vi algo que se acercaba, y que She enseguida catalogó como un pedazo de colcha espuma.
Yo preferí no refutarla, ni comprobarlo, sino que opté por salir a paso raudo de la playa, al regresar, en la mesa, King y Sr. M. se miraban por detrás de sus gafas de sol sin decirse una palabra, y tenían la tensión se podía cortar con un cuchillo quince minutos y dos comentarios sarcásticos míos después volvíamos a la ciudad, y yo traía conmigo además de la comezón el firme propósito de no volver a Boca Chica.
viernes, octubre 06, 2006

Amigos...¿De verdad?
Un amigo (un amigo verdadero, en la completa significación de la palabra) es como el mítico Unicornio, todos han oído hablar de el, muchos creen haberlo visto, pero nadie ha podido atrapar uno. Es el protagonista de miles de leyendas, y todos los que las cuentan añaden su grano de arena a mitificarlo más. Lo hacen más puro, más blanco, más raudo, imponente e incansable más perfecto e inalcanzable, más imposible, más irreal.
Los amigos de verdad (a diferencia del unicornio) existen, lo difícil es encontrarlos, y mas difícil aun, el aceptar que son seres humanos con una vida propia, con algo mAs que hacer en la vida que estar todo el tiempo cuando los necesitamos.
La amistad es una de las interacciones mAs completas y complejas que existen en el universo, todos somos, en potencia, amigos de verdad, pero no reaccionamos igual ante todas las personas y nos externamos los mismos comportamientos con dos individuos.
Algunos nos influencian otros se dejan influenciar, y las asperezas terminan limándose hasta que las ruedas del engranaje vital de dos (o mas) amigos encajan casi a la perfección; o hasta que las ruedas no resisten la incompatibilidad y se rompe.
Lo importante, lo verdadera y absolutamente importante en la amistad no es la capacidad de tolerar a otra persona, ni la compatibilidad, ni siquiera es el cariño que se le pueda profesar a un amigo.
Lo importante es la confianza y la seguridad que una persona le puede ofrecer a otra, un amigo no es aquel que siempre está contigo cuando las cosas están bien, pero tampoco es el que está siempre contigo para sacarte de problemas en los que el mismo te metió.
Un amigo es una persona totalmente independiente de ti que, te conoce te cuenta sus secretos y escucha los tuyos, alguien que no te aconseja pero no trata de imponerse, alguien que te quiere, pero no te asfixia, alguien que te se detiene a tu lado cuando estas en el suelo, y que en vez de cargarte y llevarte en sus hombros, o de mirar a otro lado mientras tu te quejas, se arrodilla a tu lado, te da coraje, te recuerda que tu puedes y de ve levantarte nuevamente, mas sabios ambos que antes.
viernes, agosto 11, 2006
Una tarde mi padre me regaló un libro, de impresión y encuadernación modesta, la portada amarilla mostraba un dibujo que me pareció un poco extraño, una mano en medio de un remolino de nubes y cuerpos con un ojo en la palma, creí que era un texto esotérico; lo hojeé, pensé luego que se trataba de uno de esos libros de poesías malas que venden en la calle; ese día comprendí a cabalidad la frase que invita a no juzgar a un libro por su portada. El papel de libro era delicado y tenía ese exquisito olor a papel nuevo. El título del libro era “El Profeta”, y al leerlo deseé conocer más a esa persona que lo había escrito, Se llamaba Gibrán, con el tiempo Gibrán se hizo mi amigo y supe de sus dichas y desventuras, me aconsejó en más de una ocasión y me hizo ver que había gente buena en muchas partes, que Dios no es exclusivo y que siempre se puede hacer más. Pero como la mayoría de mis amigos de la infancia, Khalil Gibrán había muerto mucho antes de que yo naciera. Le agradezco profundamente a mi padre por haberme presentado a Khalil, y lo comparto hoy con el que quiera compartirlo. Les presento a Khalil, Mi Gran Amigo.
“Los verdaderos amigos no necesariamente llegan primero, pero siempre se van de último”

Gibrán Khalil Gibrán
Gibrán Khalil Gibrán (جبران خليل جبران Ŷibrān Jalīl Ŷibrān en árabe) fue un poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido en Becharré el 6 de enero de 1883 y fallecido por síncope el 10 de abril de 1931 en Nueva York.
La ortografía de su nombre más conocida procede de la transcripción inglesa del original árabe. La transliteración correcta en español, más utilizada en publicaciones especializadas, es Yibrán Jalil Yibrán.
El segundo de cuatro hermanos, vivió con ellos hasta los 11 años, cuando gran parte de su familia emigra a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades para trabajar y vivir. Antes de ese viaje, aprende de otras personas, entre ellas su abuelo materno, del conocimiento del arte y del saber universal, que fueron base para la literatura y la pintura. Ya con el tiempo aprendió y cultivó con devoción el inglés, lengua que haría famosas sus novelas, aunque no olvidó el árabe, que perfeccionó tras su regreso al Líbano. Durante esa estadía, le nace la idea de escribir un libro, que con el tiempo sería su obra cumbre El Profeta.
En 1902, Gibrán regresó a Boston después de su estadía en su país natal y sin dejar de escribir, inicia su vocación por la pintura, que lo llevaría a ser famoso por doquier; y es en París donde hace exponer sus obras y gana el elogio de la crítica. Luego, en la capital francesa, saca su mejor provecho cultural. En 1912 es publicado el libro Las Alas Rotas el cual había comenzado en 1906.
Con el tiempo, Gibrán trabaja muy duro en la confección de El Profeta, que finalmente logra publicarse en 1923, con éxito total e imágenes de su propia autoría. Después, publica otros libros como El Loco y El Precursor. En esa época, malos presentimientos le invaden el alma y desea retornar a su patria, pero su salud decae constantemente hasta el final de su vida.
En 1928 publica su último libro Jesús, el Hijo del Hombre, obra que hace conservar la reputación y fama notorias del autor, y al morir sus restos son contemplados por sus seguidores en Boston, transportados vía marítima a Beirut y sepultados en la iglesia carmelita de Mar Sarkis en Becharré. Hoy su tumba es un lugar de peregrinación.
Obras
• Espíritus Rebeldes (1903)
• Las Alas Rotas (1912)
• Lágrimas Y Sonrisas (1914)
• El Loco (1918)
• La Procesión (1918)
• La Tempestad (Entre Noche Y Día) (1920)
• El Profeta (1923)
• Lázaro Y Su Amada (1925)
• Arena Y Espuma (1926)
• Jesús, el Hijo del Hombre (1928)
• El Precursor (1929)
• Los dioses De La Tierra (1931)
• Entre noche y Día
• El jardín del Profeta
• El Maestro
• La voz del Maestro
Obras Póstumas
• El Vagabundo (1932)
• Ninfas Del Valle (1948)
• La Voz Del Maestro (1959)
• Pensamientos Y Meditaciones (1961)
• Dichos Espirituales (1963)
• Autorretrato (1960)
Fragmentos:
En el jardín de un hospicio conocí a un joven de rostro pálido y hermoso, allí internado.
Y sentándome junto a él sobre el banco, le pregunté:
-¿Por qué estás aquí?
Me miró asombrado y respondió:
-Es una pregunta inadecuada; sin embargo, contestaré. Mi padre quiso hacer de mí una reproducción de sí mismo; también mi tío. Mi madre deseaba que fuera la imagen de su ilustre padre. Mi hermana mostraba a su esposo navegante como el ejemplo perfecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelente atleta. Y mis profesores, como el doctor de filosofía, el de música y el de lógica, ellos también fueron terminantes, y cada uno quiso que fuera el reflejo de sus propios rostros en un espejo. Por eso vine a este lugar. Lo encontré más sano. Al menos puedo ser yo mismo.
Enseguida se volvió hacia mí y dijo:
-Pero dime, ¿te condujeron a este lugar la educación y el buen consejo?
-No, soy un visitante -respondí.
-Oh -añadió el- tú eres uno de los que vive en el hospicio del otro lado de la pared.
Gibrán. Poeta Filósofo... Amigo.
martes, junio 27, 2006
Lo mejor y lo peor
"Hace mas de 2.000 años atrás, un rico mercader griego tenía un esclavo llamado Esopo. Un esclavo no muy bien parecido, feo, mas de sabiduría única en el mundo. Cierta vez, para probar las cualidades de su esclavo, el mercader ordenó:
-Toma, Esopo. Aquí está este saco de monedas. Corre al mercado y compra los mejores ingredientes para un banquete. La mejor comida del mundo!
Poco tiempo después, Esopo volvió del mercado y colocó sobre la mesa un plato cubierto por un fino paño de lino. El mercader levantó el paño y se sorprendió:
-¡Ah!!! , ¿lengua? Nada como una buena lengua que los pastores griegos saben preparar muy bien. Pero ¿porqué escogiste exactamente a la lengua como la mejor comida del mundo?
El esclavo, con la mirada baja, explicó su preferencia:
-¿Qué hay mejor que la lengua, señor? La lengua nos une a todos, cuando hablamos. Sin la lengua no podríamos entendernos. La lengua es la llave, el órgano de la verdad y la razón. Gracias a la lengua se construyen ciudades, gracias a la lengua podemos expresar nuestro amor. La lengua es el órgano del cariño, de la ternura, del amor, de la comprensión. Es la lengua que torna eternos los versos de los poetas, las ideas de los grandes escritores. Con la lengua se enseña, se persuade, se instruye, se reza, se explica, se canta, se describe, se elogia, se demuestra, se afirma. Con la lengua decimos "madre" y "querida"y "Dios". Con la lengua decimos "sí", con la lengua decimos "!yo te amo"! ¿Puede haber algo mejor que la lengua señor?
El mercader se levantó entusiasmado:
-!Muy bien. Esopo! Realmente me has traído lo mejor que hay. Toma ahora este otro saco de monedas. Anda de nuevo al mercado y trae lo que haya de peor, pues quiero ver tu sabiduría.
Despues de algún tiempo, el esclavo Esopo volvió del mercado trayendo un plato cubierto por un paño. El mercader lo recibió con una sonrisa:
-Hummm......ya, sé lo que hay de mejor. Veamos ahora lo que hay de peor...
El mercader descubrió el plato y quedó indignado:
-¿Quéee?! ¿Lengua? ¿Lengua otra vez? ¿Lengua? ¿No dijiste que la lengua era lo mejor que había? ¿Quieres ser azotado?
Esopo bajó la mirada y respondió: -La lengua, señor, es lo peor que hay en el mundo. Es la fuente de todas las intrigas, el inicio de todos los procesos, la madre de todas las discusiones. Es la lengua la que separa a la humanidad, que divide a los pueblos. Es la lengua la que usan los malos políticos cuando quieren engañar con sus falsas promesas. Es la lengua la que usan los pícaros cuando quieren estafar. La lengua es el órgano de la mentira, de la discordia, de los malos entendidos, de las guerras, de la explotación. Es la lengua la que miente, la que esconde, que engaña, que explota, que blasfema, que insulta, que se acobarda, que mendiga, que provoca, que destruye, que calumnia, que vende, que seduce, que corrompe. Con la lengua decimos "muere" y "canalla" y "demonio". Con la lengua decimos "no". Con la lengua decimos "!yo te odio!" Ahí está señor, porqué la lengua es la mejor y la peor de todas las cosas!
lunes, junio 26, 2006
Los Closeds
¿De verdad? ¿No has escuchado de ellos? ¡Vamos si el mundo está repleto!

Los Closeds son esas personas que han perdido todas las ilusiones y sueños y se comportan; como diría Antoine de Saint-Exupéry, como adultos, son la clase de personas que no diferencian una serpiente engullendo un elefante de un sombrero. Los que no entienden que un día te quieras cortar el pelo al ras sólo porque sí. Los que no visualizan las cosas aunque se la expliquen de mil formas, no ven una película de ciencia ficción por considerarla irreal y no escuchan buena música por que no pueden bailarla.
Son los Closeds, y están en tu trabajo, en la calle, y en tu casa.
Caballero Silente.
-Los Caballeros Silentes, Capitulo I (fragmento)
Jorge Pineda (1981-2005)